Existen diferentes tipos de brackets, ¿cuáles son los mejores para mí?

Conocer los tipos de brackets existentes mediante los que se puede llevar a cabo un tratamiento de ortodoncia es importante, así como conocer las ventajas de cada uno de ellos.

Actualmente existen cuatro tipos de brackets, los metálicos, los estéticos, los autoligables, y los linguales; a continuación os explicamos un poco cada uno de ellos:

Brackets metálicos: son los brackets tradicionales hechos con acero inoxidable y que se pegan en la parte externa del diente. Necesitan unas ligaduras para mantener el arco, que pueden ser de colores o grises (no se notan).

Brackets estéticos: son transparentes y están hechos de cerámica, porcelana o zafiro. Se pegan en la parte externa de los dientes pero son mucho más estéticos, se ven menos, que los metálicos.

Brackets autoligables: pueden ser tanto metálicos como estéticos y no necesitan ligaduras para mantener el arco. Suelen ser un poco más pequeños, lo que los hace más cómodos, y también se colocan en la cara externa del diente.

Brackets linguales: se colocan en la parte trasera de los dientes por lo que su presencia es imperceptible a la vista. Los tratamientos suelen ser más rápidos ya que están hechos a medida de cada paciente. Son invisibles, nadie notará que lo llevas puesto.

Como clara alternativa a estas cuatro clases de brackets existe la ortodoncia invisible Invisalign® que emplea alineadores transparentes mucho más cómodos y estéticos.