Enfermedades dentales por mala alimentación

Si una alimentación equilibrada es esencial para tener una buena salud general, no lo es menos para la salud bucodental, ya que existe una estrecha relación entre los malos hábitos alimentarios y las enfermedades dentales. La comida rápida o los alimentos precocinados son claros ejemplos de esta relación ya que tienen un elevado contenido de azúcares y otros hidratos de carbono, que son alimentos que favorecen diferentes enfermedades bucales como son:

– Erosión del esmalte y caries: estos alimentos suelen contener elevadas cantidades de sal y azúcar. Las bacterias presentes en nuestros dientes  se nutren de estos dos componentes generando ácidos que erosionan el esmalte. El daño se acentúa si no nos cepillamos bien tras las comidas. Es por ello que es fundamental extremar los hábitos de higiene bucodental 30 minutos después de haber  ingerido este tipo de alimentos. Si comemos  fuera de casa es muy importante acordarse de llevar siempre un kit de higiene bucodental para limpiar la boca a continuación. En caso de no tener un cepillo a mano debemos tratar de minimizar sus efectos sobre nuestra salud dental masticando un chicle sin azúcar para estimular la salivación y proteger más a los dientes y encías. Otra alternativa es comer una fruta “que limpie” como una manzana.Al consumo de este tipo de comida con frecuencia se asocian los refrescos (suelen venir ya incluidas en los menús que proponen los establecimientos) que tienen un altísimo contenido en azúcar, pero además son carbonatadas, lo que perjudica sustancialmente el esmalte. Lo mejor es beber agua (que hidrata y favorece la limpieza dental).
Peridodontitis y gingivitis debido al riesgo de diabetes: Hay estudios que demuestran que cuando consumimos comida basura, el estrés que genera en el metabolismo afecta la capacidad del cuerpo de utilizar la insulina correctamente. Como este tipo de comida no tiene fibras, su consumo lleva directamente al aumento en los niveles de azúcar en sangre. La diabetes es una enfermedad que repercute muchísimo en la salud oral aumentando el riesgo de periodontitis y gingivitis.